Como corolario de una semana agitada en el plano informativo, la semana casi cerró con la expulsión del diputado Luis Tascón de las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Aquello es paradigmático por varias razones. Tratemos de desgranarlas.
Luis Tascón es un diputado oriundo del estado Táchira cuya estelaridad parlamentaria se la debe, en exclusiva, al haber sido parte del confetti chavista instalado en la Asamblea Nacional. Comenzó a ganar notoriedad al haber iniciado en el foro del poder legislativo la práctica, hoy común, de presentar argumentos apoyándose en la proyección de audiovisuales. Tiempo después, su apellido danza en boca de todos. Al haber activado un referendum revocatorio contra la figura del presidente -derecho incorporado, además, a la constitución de 1999-, al tachirense se le enciende el bombillo en pos de acercarse, un poco más, a los anillos de afecto del presidente. Al diputado se le ocurre, menuda gracia, agenciarse la lista de firmantes al referendo revocatorio y colgarlos, diligentemente, en su sitio web para la consulta de todo/as. En su tiempo, la cosa era graciosa si no hubiera desencadenado lo que efectivamente ocurrió. Uno introducía su cédula de identidad y el sitio web te indicaba si aparecías o no en la lista. Si no aparecías un pop-up te felicitaba. Si aparecías, se te dificultaban coincidencialmente las diligencias en despachos públicos. Como la temperatura de la polarización aumentó, los funcionarios te preguntaban directamente, por ejemplo al solicitar tu pasaporte, si uno había estampado su rúbrica, cotejando la respuesta con el servicio digital ofrecido por el legislador andino. Aquello motivó centenas de incidentes de discriminación laboral, y acontecimientos conexos que se archivaron directamente en el museo de la ignominia. Con el tiempo, algunos funcionarios críticaron levemente aquel procedimiento, pero hasta el sol de hoy, los efectos de la Lista Tascón han seguido agrietando el suelo de los venezolanos.
Recientemente tras las declaraciones de Baduel, Luis Tascón incumple el guión y opina que había que tener ciertas consideraciones, de respeto a su persona, para enfocar el proceder del antiguo Ministro de Defensa. Y acto seguido, los cuervos amamantados por su propia lista, confabulan para expulsarlo del partido del presidente Chávez. Revelador es, por su parte, que un partido político que no ha realizado su congreso fundacional y cuyos miembros aun no pertenecen a él, en su calidad de «aspirantes a militantes», posea un comité disciplinario aceitado y con funcionamiento express. Tras conocer su desenlace, Tascón intenta retractarse de lo dicho y reiterar que él «continúa ahí». Quienes no pudieron decir lo mismo, fueron las decenas de empleados botados de sus cargos por no tener una felicitación dentro de www.luistascon.com.
Por último, no deja de volcanizar pensamientos el hecho de que los disensos argumentativos, dentro de las filas del oficialismo, generen dichas reacciones. El debate, en días bolivarianos, vale tanto como el verbo «participar» o «protagonizar» adjudicado, propagandísticamente, al pueblo venezolano. Una imagen, una frase coreada por centenas de personas lo ha corroborado recientemente. Una multitud orgiástica, dirigida como una orquesta por la batuta presidencial, retumbó las paredes de un teatro al unísono: «Baduel traidor, te sale paredón».
Mi amiga Belkis, poetisa, me ha dicho que hay que guarecerse pues son tiempos de procesiones de bárbaros. Saldré a preparar un toddy frio, entonces, con mucho hielo picadito.

