Los no-prejuicios de Fidel

Como quien nunca ha roto un plato, recientemente Fidel Castro ha asumido, por primera vez de manera abierta, que habían ocurrido, vamos a decirlo elegantemente, «algunas injusticias con los homosexuales en Cuba». Los izquierdistas autoritarios del mundo entero -desde Vanessa Davies hasta Olvier Stone- babeaban ante lo que consideraban un acto de contrición del barbudo después de su pretendida «resurrección», y la Agencia Venezolana de Noticias, ni corta ni perezosa, difundia la noticia en el país para reiterar la benignidad del padrecito Fidel. Citemos in extenso:

«Al ser consultado sobre la homofobia al inicio del proceso revolucionario en 1959, que marginó a muchos homosexuales, el dirigente reconoció que “fueron momentos de una gran injusticia”.

“Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios”, indicó.

Para el líder cubano, esta postura de represión contra la homosexualidad se fue produciendo como una reacción espontánea en las filas revolucionarias, que venía de las tradiciones.

Fidel reconoció que el máximo responsable de esta situación fue él mismo y señaló que “en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto”, ya que se encontraba ocupado en diferentes temas como la Crisis de Octubre y sorteando los planes para asesinarlo que impulsaba la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Al tema de la homosexualidad, “nosotros no lo supimos valorar” debido a los “sabotajes sistemáticos, ataques armados” que se sucedían todo el tiempo en esa década del 60.

Teníamos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte, que no le prestamos suficiente atención”, aseveró.

“Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarle la culpa a otros”, enfatizó el líder revolucionario.» (Agencia Venezolana de Noticias, http://www.avn.info.ve/node/14696)

Este mismo Fidel, que afirma «no tener ese tipo de prejuicios», fue el que en los momentos álgidos de la revolución cubana explayaba ante un auditorio cautivo sus pensamientos al respecto. Un ejemplo es el que se puede leer de su discurso del 13 de marzo de 1963, aun disponible en el sitio web oficial http://www.cuba.cu. Veamos:

«Porque, señores, no se olviden de esto, sobre todo ustedes, jóvenes; no se olviden de esto, ténganlo siempre presente:  que al igual que la Revolución une lo mejor, lo más firme, lo más entusiasta, lo más valioso; la contrarrevolución aglutina a lo peor, desde el burgués hasta el mariguanero, desde el esbirro hasta el ratero, desde el dueño de central hasta el vago profesional, el vicioso; y todo ese elemento se junta para dar batalla a la ley, y a la Revolución, a la sociedad, para vivir de vagos, para estorbar.  Todo, lo peor, se junta.  No lo olviden nunca, no lo olviden nunca.

Entonces, mucha de esa gente están en esos sitios:  en los billares, en las esquinas, en los bares; quedan muchas cosas.  Pero hay que estudiarlas, hay que estudiarlas.  Lo importante es el principio, el principio de que no podemos permitirles aspirar a vagos.

(DEL PUBLICO LE DICEN:  “¡Los flojos de pierna, Fidel!”, “¡los homosexuales!”)

¡Un momento!  Es que ustedes no me han dejado completar la idea (RISAS y APLAUSOS).  Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (RISAS); algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre.

Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución.  Porque nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones (APLAUSOS).  La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones.

¿Jovencitos aspirantes a eso?  ¡No!  “Arbol que creció torcido…”, ya el remedio no es tan fácil.  No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no!

Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (RISAS), pero sí observé siempre una cosa:  que el campo no daba ese subproducto.  Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente.

Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema.  Pero todos son parientes:  el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS)». (Cuba.cu, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1963/esp/f130363e.html)

No me imagino que hubiera dicho -y hecho- si fuera un poquito más prejuiciado. Preguntenle al poeta Ricardo Reinaldo Arenas.


2 respuestas a “Los no-prejuicios de Fidel

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