Leo y difundo: La otra historia del Winnipeg: los que Neruda excluyó

216_pablo_neruda2 El 3 de septiembre de 1939, el Winnipeg recaló en Valparaíso con refugiados de la Guerra Civil española. Pablo Neruda estuvo a cargo de la operación y convirtió la historia en un mito de heroísmo. Sin embargo, su lista dejó fuera a quienes no comulgaban con Stalin.

Por Andrés Gómez Bravo – 01/09/2009

Era una tarea urgente y había poco tiempo. Pablo  Neruda, cónsul de Chile para la inmigración española, hacía gestiones para traer  refugiados de la Guerra Civil. Las instrucciones del gobierno de Pedro Aguirre  Cerda eran precisas: se aceptarán sólo aquellos que sean útiles para la  industria, la minería y la agricultura. Pero el poeta acababa de escribir su  Canto de amor a Stalingrado y tenía su propio filtro: ni trotskistas ni  anarquistas.

El 3 de septiembre de 1939, el Winnipeg recaló en Valparaíso. Había salido de Francia el 4 de agosto, con dos mil  refugiados españoles. «Eran pescadores, campesinos, obreros, intelectuales, una  muestra de la fuerza, del heroísmo y del trabajo. Mi poesía en su lucha había  logrado encontrarles patria. Y me sentí orgulloso», recordará en Confieso  que he vivido.

Como en casi todos los episodios de su vida, el  poeta convertirá la historia del Winnipeg en un mito. Un poema de  heroísmo y libertad.  «Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece.  Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie», escribe. «Por  primera y última vez debo haber parecido Júpiter a los emigrados. Yo decretaba  el último SI o el último NO. Pero yo soy más SI que NO, de modo que siempre dije  SI».

Es una leyenda encantadora, desde luego, pero una  leyenda. En una carta de junio de 1939, el poeta informa a sus autoridades: «Por  ejemplo, yo me he negado a la entrada de anarquistas, Méjico los recibía hasta  hace poco y ahora no sabe qué hacer».

La empresa del Winnipeg, cuya importancia  nadie desconoce, no estuvo libre de las divisiones que había generado la Guerra  Civil. Así lo han establecido dos biógrafos del poeta, el alemán David  Schidlowsky, autor de una investigación monumental, Las furias y las  penas, y el británico Adam Feinstein (A passion for life), así  como el escritor americano Stephen Schwartz. Este último es implacable: «Neruda  jugó el papel de un Schindler al revés».

Usando su estatus de diplomático, se aseguró de que  los pasaportes para abordar el Winnipeg fueran para refugiados que  compartían sus políticas y sus creencias, que eran las de José Stalin. Los  refugiados rechazados fueron condenados al encarcelamiento o la muerte en  Francia, que dentro de un año cayó en las manos de los ejércitos de   Hitler».

POLIZONTES
El líder anarquista Josep Peirats escapó de España  con el triunfo de Franco. Fue a dar a campos de prisioneros y huyó. Consiguió  subir al Winnipeg con un par de compañeros, pero los bajaron -dijo- por  no ser estalinista. Según relató en La CNT en la Revolución española,  los viajes los controlaban los comunistas y en el caso de Chile, Neruda «hizo la  selección».

Sin embargo, en la tripulación del  Winnipeg lograron colarse refugiados que no eran comunistas. Fue el  caso de Fernando Solano Palacio, quien viajó de polizonte. «El señor Neruda  apela por todos los medios, por innobles y desleales que estos sean, para  rechazar el mayor número posible de anarquistas, embarcando comunistas en su  lugar, sin que esto sea óbice para que, valiéndose de su cargo de agente  consular, ponga sus actividades no al servicio de Chile, y sí al servicio del  Partido Comunista y de sus amistades», narró en sus memorias El éxodo.  Por un refugiado español.

Por lo menos Solano llegó a puerto. El pintor  Eugenio Fernández Granell, en cambio, fue invitado a bajarse en el camino.  Trotskista de toda la vida, se exilió en Santo Domingo. Según datos de David  Schidlowsky, el 86% de las solicitudes de refugiados anarquistas fueron  rechazadas: «El porcentaje de anarquistas que al final llega a Chile es de 0,9%  del total, lo cual demuestra el éxito de las maniobras de los comunistas y  Neruda». Es la otra historia del Winnipeg.

ACTIVIDADES POR EL ANIVERSARIO

Los 70 años de la llegada del Winnipeg serán celebrados con una serie de actividades que arrancan hoy. A las 19 horas,  en la Biblioteca Nacional, Roser Bru, José Balmes y Víctor Pey (todos  refugiados) animarán una mesa redonda. El acto central será mañana, a las 12  horas, en La Moneda, encabezado por la Presidenta Michelle Bachelet. El jueves  habrá un homenaje a Neruda en su casa de Isla Negra y el viernes, en La  Chascona, se presentará el poeta español Benjamín Prado, director de Cuadernos  Hispanoamericanos. La Cineteca Nacional, en tanto, programó un ciclo de  documentales sobre la Guerra Civil. [Tomado de http://www.latercera.com/contenido/727_176335_9.shtml%5D


2 respuestas a “Leo y difundo: La otra historia del Winnipeg: los que Neruda excluyó

  1. salvador guasch oliver era mi abuelo aunque los gobierno de chile y de españa no lo quieran creer
    catalan de origen embarco en el winnipeg el barco de
    la esperanza de pablo neruda desde francia a chile
    en el año 1939 resulta que nadien sabe nada de el
    dicen que no ay documento que lo acredite solo una
    lista de viajeros pero eso no es una prueba segun
    ellos salvador vivio y murio en santiago de chile el
    año 1969 menos mal porque el siempre nos hablaba de
    su españa pero españa no habla de el no saben quien
    era como le habria explicado yo muchas gracia por
    leer mi comentario mi correo es guaschjuan@hotmail.com juan carlos cordero guasch
    madrid españa

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