Tres cortas sobre el Metro de Caracas

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I
Desde que llegué a Caracas, hace más de 10 años, mi referente en la ciudad no ha sido ni el Cerro Avila ni los techos rojos. Caracas ha sido, desde mi arribo, su sistema de transporte subterráneo. En aquel 1995 todavía se percibía, en el underground una ciudadanía diferente, orgullosa y respetuosa del arribo de la modernidad en transporte. El Metro era la prueba de que las cosas, construídas por el Estado, podían funcionar. Con el transcurso del tiempo se ha venido a menos, y en los días que corren no hay diferencia entre el bajo tierra y el overground.
Como muestra de su voluntad transformadora, el ejecutivo nacional ha anunciado la inauguración de nuevos sistemas de transporte subterráneo en diferentes puntos de la geografía nacional. Pero en lo que respecta al primigenio, la situación ha continuado deteriorándose, siendo los retrasos y las fallas en las estructuras el pan nuestro de cada día. El Metro de Caracas ha intentado presentar «novedades» que aligeren el conjunto de entuertos. La primera de ellas ha sido la eliminación de la introducción del ticket para salir. La segunda, lo que han llamado la «humanización» de las estaciones.
Esta «humanización» se inició y acabó en la estación Plaza Venezuela. Consistió en la colocación de gigantografías con paisajes y fauna venezolana, lo que es verdad, le daba otro ambiente restandole espacio al concreto gris. Pero esta iniciativa, ateniéndose a lo que pasó en lo sucesivo, fue un laboratorio para perros de pavlov. Me explico. Tras aquellas figuras de Manatís y Caribes retozando, se sucedieron otras gigantografías, que se extendieron a los propios vagones, anunciando diferentes tipos de productos y servicios. En algunos vagones la publicidad llega al límite de las claustrofobia, pues el anuncio de la pasta de dientes o de la bebida en polvo va desde el suelo hasta el techo del vagón. Como ha sucedido en otras ocasiones, el habernos acostumbrado a ver las estaciones del Metro de otra manera, bajo una excusa políticamente correcta, traía detrás intenciones menos nobles. 

II
Me encanta leer en el Metro. A falta de ambiente de cafés al aire libre en la ciudad, y con el acoso de la inseguridad ciudadana,  no han sido pocas las veces en que hago el recorrido completo, ida y vuelta varias veces, por la línea 1 armado de un buen texto entre mis dedos. En horarios convenientes y en un sitio seleccionado, tanto la iluminación como la temperatura son casi perfectas.
En otras ocasiones, escudriño en el vagón quien también practique este placer secreto. Por lo general, la poca gente que lee dentro del Metro devora las informaciones de los diarios. En orden de los más populares: Ultimas Noticias, Meridiano, Líder y El Mundo entre los cuatro primeros. Entre los pocos que leen un libro, los de autoayuda son los más cotizados. Una que otra vez, he podido observar, disimuladamente, un lector sobre una obra literaria respetable. En el entendido de que algo inmaterial me une con esa persona, la sigo en toda la ruta mirándola desde el rabillo del ojo. Fabulo sobre su propia vida y sobre los sentimientos que remoza la lectura, las identificaciones con los personajes, el placer por los giros idiomáticos. Cuando veo a una adolescente, absorta en lecturas como «Clásicos de la literatura rusa» entre las estaciones Plaza Venezuela y Capitolio, una secreta esperanza de que no todo esta pérdido me late en medio del pecho.

III
Dejo el testimonio de mi malestar, en esta verbena de arbitrariedades pre-electorales. Desde hace casi 15 días, si usted espera su vagón en el andén del Metro respectivo, un sonsonete repetitivo, salido del «hilo musical» del sistema subterráneo, se le colará arbitrariamente entre los tímpanos. En Venezuela se ha iniciado el mes de campaña electoral por la aceptación o rechazo de la propuesta de reforma constitucional, la cual debe ser votada el próximo 2 de diciembre. A diferencia del proceso de cambio de la carta magna realizado en el año 1999, este ha sido tan atropellado como improvisado. El ciudadano común debe intentar comprender, en el espacio de un mes, casi un centenar de artículos en temas tan densos y diversos como una nueva estructura territorial, la organización popular como quinto poder público, la reelección indefinida, la disminución de la jornada laboral o la disminución de derechos humanos durante períodos excepcionales. Poca gente se ha animado a dicha tarea, por lo que el pueblo llano está decidiendo en base a los ecos del debate emitido por los medios de comunicación. Muchas de dichas interpretaciones son sesgadas, y decantan en la retahila de consignas que, como el discurso político predominante, infantilizan el asunto proponiéndo consignas cuya sustancia humillan la inteligencia de cualquiera con cuatro dedos de frente.
El asunto es que, desde hace casi un mes, un sonsonete de Hip Hop reitera hasta la esquizofrenia que con «Chavez si va» mientras uno espera su vagón en la estación del Metro de Caracas. Si bien otros dos temas se radían con el mismo tenor, uno en gaita y otro en un ritmo que voy a definir como «tropicalón», el del hip hop alguien decidió que era el «exito» del hit parade de la arbitrariedad.
No es la primera vez que los directivos del Metro se deciden por dichas prácticas. En mayo pasado, cuando las protestas por el fin de la concesión del Canal 2, el hilo musical del Metro repetía, permanentemente, el tema musical que una cuña anónima popularizó por la televisión contra las protestas de la gente, enfocándose en el volteo simbólico de los disidentes al pabellón tricolor. Pero la directiva del sistema underground criollo difundió la versión completa del jingle, con una insidiosa frase adicional que decía «quien voleta mi bandera es traidor y guarimberoooo», omitida en las cuñas televisadas.
Este detalle, no menor por cierto, reitera la política ventajista y abusiva del Estado a la hora de medirse electoralmente contra sus contrarios. Esto no ha sido inventado en los últimos 9 años, es cierto, pero que su práctica sea uso habitual y corriente por quienes permanentemente dice que son «diferentes» y «moralmente superiores», provoca irrigaciones varias en el hígado de cualquier persona capaz de hilar dos ideas separadas. Desde hace casi un mes, mi discman con audífonos son compañeros inseparables de las travesías bajo el suelo caraqueño.    


7 respuestas a “Tres cortas sobre el Metro de Caracas

  1. Muy bueno!

    Aunque te agrego algo. Las gigantografìas de la selva, que màs o menos se veìan bonitas en Plaza Venezuela, fueron sustituidas esta semana por unas horrorosas promocionando la acciòn del Seniat.

    Aparte, un par de afiches promoviendo la opciòn del SI estàn en las carteleras.

    Abuso gobiernero al 100%.

    Con el resto me identifico en su totalidad.

    Saludos,

  2. Exelente!

    Falto una cuarta!, la musica de tukusito cada 2 minutos. No entiendo la funcion te poner tan navideño el track list del metro.

    Es verdad, antes se tenia ese referente de civismo dentro del metro. Me negue a usar mi carro durante un año y medio, eso y cuando tardaba hora y media en llegar a la universidad. No por que amara el metro, si no por que necesitaba ver gente, conocer un poco mas caracas (vivi gran aprte de mi vida en valencia). Pero poco a poco me fuy quitando ese «fantasma» y preferi la individualidad de mi cubo metalico. Es una lastima, quisiera usar transporte publico. Pero cada vez mas se hace insoportable. (prefiero las colas)

    Como anecdota agrego que una vez hiba parado en mi metro de lo mas tranquilo y dentro habian un monton de chicas como de 16 a 20 años. Entro una viejita y ninguna se paro. Cuando le dije si le podria dar el puesto a la viejita se pararon diciendo que «ellas eran mujeres y que no tenian por que pararse». Se armo un peo tan violento que la viejita y yo tuvimos que movernos a otro vagon…. Asi es un pais en revolucion.

  3. Aun así, el metro de Caracas es por mucho superior al de México. Lamento que la espera de los caraqueños esté ahora matizada por los jingles cerebrolavatorios chavistas jajaja. Un abrazo desde la ciudad que se hunde hasta la de la eterna primavera.

  4. Recuerdo la primera vez que escuche la salsa del Si VA¡: Mi primera reacciòn fue gritar que era el Gran Hermano. Ya habìamos comentado la presencia insoslayable de la propaganda gubernamental y con inocencia hasta la risa, nos causaba ver los afiches con logros que aùn son primeras piedras. Pero en esta ocasiòn mis nervios no me permitìan decir otra cosa que insistir ¡el gran hermano¡. Recuerdo que me viste con cara de ternura y de baja la voz que tus comentarios no estàn gustando a nuestros acompañantes subterràneos. Yo en mi infinita idignaciòn no entendìa y me hilvanaba en la urgencia de tener una càmara y dejar testimonio de todo aquello. Tu expresiòn se hizo un garabato de mil palabras. Entendì que a nuestro lado, miradas reprochantes ante mis gritos «apàtridas» y de «maldita escuàlida». Nos tomamos de la mano, en silencio, apurando los segundos hacia un lugar sin otros ojos, a casa.

  5. Cuando alguien llega a Caracas y no lo conoce, lo que hace es justamente, tomar como referencia el Metro, mi hermano llegó a perderse muchas veces en Caracas, y la pregunta que hacia era, hay alguna estación del Metro, o Metrobus cerca, y listo se ubicaba en un santiamen…

    Me gusto eso de leer dentro del Metro, en una hora conveniente…

    Voy a ver si algun fin de semana hago el recorrido en Metro, disfrutando de alguna buena Lectura.

    Los invito a entrar en mi blog y compartir sus experencias de Caracas… http://mariagabrielalara.blogia.com/

  6. Vivo en Propatria y trabajo en Chacaíto, desde que trabajo utilizo el metro todos los días y me parece excelente el servicio, ya que me lleva rápido a donde necesito llegar, aunque el aire acondicionado no se siente porque el gentío hace que no se sienta, el metro me parece mejor que montarme e una camionetica, deberían acondicioar más la estación Propatria y mejorarla ya que tiene la misma fachada que hace 20 años y entonces no la mejoran, esa estación la tienen olvidada, yo sé que esa fué la primera estación del metro de Caracas, pero la gente al pasar de los años la ha venido deteriorando, no me parece correcto.

    Aunque el metro de Caracas me parece fabuloso tengo que agregar una queja, porque la estación Propatria tiene unas escaleras eléctricas que están dañadas desde hace más o menos 3 meses y no la han terminado de arreglar, por favor en nombre de los habitantes de Propatria exigimos que por favor arreglen esas escaleras.

    Espero que el metro de Caracas siga con su excelete servicio así como siempre ha estado y mejoren los sistemas de aire acondicionado, ya que Caracas es una ciudad que se está poniendo caliente cada día más debido al calentamiento global, entonces los que utilizamos el metro de Caracas a diario llegamos con calor de la ciudad a montarnos en el metro que está más caliente todavía, también quiero agregar que el presidente del metro de Caracas está haciendo un buen trabajo adornando los trenes, ya que están más limpios y los está llenando de propagandas, a mi me parece eso muy bien… ya que los trenes se ven mejor así y lo felicito ya que está haciendo un muy buen trabajo, pero si puede siga arreglándolos así porque se ve muy bien.

    Me gusta la limpieza del metro, está todo muy bien recogido, no se ve basura en las estaciones y siempre veo que lo andan limpiando, también deberían poner el sistema un poco más rápido ya que en la mañana el tren va full desde Propatria, y eso que es la primera estación, después en Plaza Sucre ya empiezan a llegar más personas, por lo cual ya en Agfua Salud empiezan a llegar más y más personas,en Capitolio la gente se está entrando a golpes y en Plaza Venezuela la gente no entra, por favor manden más trenes a esa hora, porque el metro está insoportable de gente, y en la tarde me tengo que entrar a golpes e Chacaíto para montarme en el tren para llegar a mi casa, en Plaza Venezuela se vacía un poco, pero sigue full, y en Bellas Artes se montan más personas, y va full hasta Propatria, entonces exijo que hayan más trenes a esa hora.

    Me gusta que los torniquetes estén libres para salir, eso me parece excelente, y también quiero que así como ustedes prometieron que iban a modernizar todas las estaciones cúmplanlo, porque hay estaciones que son terribles, la única estación que es bonita es Plaza Venezuela, más ninguna. Ahh y otra cosa, el periódico del metro es excelente pero deberían sacarlo cada semana para estar informados del metro porque quincenalmente no me parece bien, si lo sacaran cada semana fuera mucho mejor…GRACIAS

    Este es el mejor metro del mundo sigan así de excelentes, no se rebajen, porque así como yo hay 2 millones de personas más que utilizan este servicio… Lo felicito señor Presidente del metro

    Y también unas gracias enormes al Presidente de Venezuela que es el mejor, lo admiro…soy chavista

    Muchas Gracias!!!!!

  7. POR FAVOR. DENUNCIEN A LOS GRAFITEROS CON PROBLEMAS DE AUTOESTIMA QUE SE LA ESTÁN EMPEZANDO A DAÑAR LOS VAGONES COLOCANDO POR DOQUIER SUN NOMBRES EXTRAÑOS, SALIDOS DE LA NADA. EL METRO ES EMBLEMA DE CARACAS, POR FAVOR, SANCIONEN A LOS COCHINOS QUE A VECES LO ABORDAN SÓLO PARA DESTRUIRLO!

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