Después de una dura batalla social, que tuvo su correlato en tribunales, un movimiento diverso logró la libertad plena para el dirigente sindical Rubén González, uno de esos casos paradójicos del cual está lleno el llamado «gobierno bolivariano». En 2009 Rubén era miembro del PSUV, de hecho años antes había sido electo a un cargo de elección popular por la tarjeta roja. En el 2009, como secretario general del sindicato, acompaña una huelga de trabajadores que rápidamente encendió la máquina de criminalización de la propaganda del Estado venezolano que, entre otras consecuencias, y hay que decirlo ahora con todas sus letras, logró que la mayor parte del sindicalismo internacional que se autopromociona como «revolucionario» le diera la espalda a González.
Ya Rubén está en libertad, y ahora nos toca seguir la pelea por el centenar de casos de trabajadores y dirigentes sindicales sometidos aún a procesos judiciales por protestar. La realidad en Venezuela, para quien quiera verla, es muy diferente a los espejismos de la propaganda madurista en el mundo.

