Es absolutamente justificada la fama de embutidos y espumosa que tiene Alemania, aunque cada vez que me preguntaban y pedía comer algo «alemán», me respondían con una clase de historia para explicarme que el país era una colcha de pueblos unidos por las vicisitudes de su devenir. O sea, que lo «alemán» no existe, según mis interlocutores, y que todos los clisés que conocemos (gente cantando tomado cerveza, mujeres con los corsés y trajes típicos, etc) eran de Bavaria.
En la estadía, a riesgo de mi colesterol, probé todos los embutidos posibles, incluyendo la salchicha con salsa de curry, currywurst, incluso en su presentación más picante, lo cual nos costó algunas lágrimas a los comensales latinos.Sin embargo, la variedad no es tanta como la que se podría pensar, y los últimos días comimos kebabs, comida vietnamita y tailandesa…
Las tabernas hacen su propia cerveza. Asi que no las pides por marca, sino por el tipo. Y en el menú habian dos páginas, sí dos páginas, con diferentes tipos. Un paraíso para algunos/as. Yo no podía pasar de la tercera…
