
El 28.02.11, día final del juicio contra el sindicalista Rubén González, todos y todas quienes hemos estado cerca, estábamos en vilo. Desde Guayana, Clavel Rangel y Oscar Murillo, del staff del Correo del Caroní, nos mantenían informados de los detalles dentro del tribunal, vía Twitter. A las 6 y 30, aproximadamente, sus mensajes de 140 palabras fueron amargos como la hiel: Al líder sindical lo sentenciaban a 7 años y 6 meses por ser fiel a la causa de los trabajadores. Venezuela es el país en donde a los luchadores los tratan como delincuentes y a los delincuentes los exhiben como revolucionarios. ¿Un ejemplo? El flamente diputado por el PSUV, apoyado por la bancada del OCV, Roger Cordero Lara, autor material de la masacre de Cantaura.
Si bien detesto la política basada en mártires, aunque Rubén no lo sepa se ha convertido en símbolo para muchos y muchas de nosotras, gente sencilla, que vivimos del quince y último. Sus palabras ante la ignominia no pudieron ser más dignas: “Estaré preso, no importa, así está la justicia en nuestro país. Pero hice lo que tenía que hacer”. En un país de ídolos de pies de barro, es urgente tener estos referentes.
A continuación algunos enlaces con información sobre la injusta y amañanada condena contra Rubén González. La corto aquí, la rabia esta punto de hacerme escribir cosas de las que luego, es posible, pueda arrepentirme:
– Periódico El Libertario: Condenan a 7 años y 6 meses de prisión al sindicalista Rubén González

