Consultorio ético para periodistas, de la FNPI

Desde hace tiempo estoy suscrito a la lista de emails de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, la iniciativa que desde Cartagena, Colombia, ha sido motorizada por el escritor Gabriel García Márquez  con el fin de mejor, cualitativamente, el periodismo de la región. Los boletines que periodicamente generan nunca los reviso con la calma necesaria, sin embargo, en uno de los últimos «descubrí» que poseen un interesante consultorio ético para periodistas, en donde el comunicador Javier Darío Restrepo responde preguntas de profesionales y estudiantes. Y ya lleva más de 1000 preguntas respondidas, algunas interesantes como la que publicaré al final de este post, antes de compartir una reflexión.

Desde comienzos de los 90´s siempre he creído que la comunicación es un hecho que es, y debe estar, al alcance de cualquiera. Es decir, enfrento a quienes sostienen que para acceder al hecho comunicativo hay que profesionalizarse y especializarse. Sin embargo, si creo que el periodismo es un oficio, que como tal, tiene herramientas para aprender y desarrollar. No creo que para hacer una buena comunicación solamente hay que tener «las ideas correctas», sino también, el escribir de manera comprensible e interesante, cosa nada fácil, desarrollando cualquiera de los tips, consejos y géneros del oficio periodístico. En este sentido difiero de quienes sostienen que el periodismo, o la palabra «son armas», lo cual reduce e instrumentaliza el vasto universo a resultados ya por todos conocidos, que a fin de cuentas ha sido la perversión e infantilización de eso llamado «periodismo comunitario y alternativo».

Por ello reivindico que el periodismo sea un oficio que posea un «deber ser» plasmado en manuales o códigos de ética, la mayoría de ellos incumplidos y vulnerados alegremente, pero que siguen estando allí como una reflexión necesaria y una deuda pendiente, especialmente en un país como el nuestro, en donde el periodismo, en todas sus variantes y tendencias, no ha logrado sobreponerse a una profunda crisis.

Dicho lo anterior, pueden fisgonear por este interesante consultorio en http://www.fnpi.org/consultorio-etico/consultorio/, en donde encontrarán textos como el que publico a continuación. Salud.

Pregunta

[1000] Versión oficialista

El actual gobierno de Nicaragua no ofrece declaraciones a los medios independientes o contrarios a su política. Ante esto muchos periodistas utilizamos declaraciones publicadas en los medios del gobierno, pero me pregunto si esto no constituye un plagio, o si esta información puedo calificarla de veraz, debido a que por ser oficial, sus periodistas podrían manipular la información.

Maryorit Guevara
Periodista independiente
Managua, Nicaragua

Publicado por: Maryorit Guevara en may 12, 2010 07:16 Categoría:Independencia respecto de las fuentes Agregar comentario

Respuesta

La información oficial no es indispensable para el periodista, por tanto, cuando los gobiernos miran al periodista como un intermediario prescindible y dan la información oficial a través de sus propios medios, la tarea del periodista crece en importancia.

En efecto, si utiliza otras fuentes que confirman, o cuestionan, o leen críticamente la información oficial, el periodista protege eficazmente a los ciudadanos de las informaciones no siempre fiables que proceden del sector oficial.

En situaciones normales, el periodista debe confrontar la información oficial con otras fuentes testimoniales, documentales escritas, o documentales gráficas. Cuando esta es la práctica normal del periodista, la decisión oficial de no entregar información a la prensa, no la afecta. Para el buen periodista no hay fuentes únicas porque toda fuente puede ser sustituida y debe ser confrontada con otras fuentes.

Finalmente, la información oficial es para uso de cualquier ciudadano, incluido el periodista y es una práctica obligatoria, citar la fuente en primer lugar, para que el lector sepa y valore la persona o la entidad que la origina. Además, esa información no debe ser presentada tal y como sale de las oficinas de prensa oficiales, sino reelaborada después de una tarea de reportería consistente en el recurso a otras fuentes y comprobación de todos sus datos.

Documentación

El pacto con el público incluye revelarle al lector las fuentes y los métodos empleados para conseguir la información. Hay que explicar cómo descubrió el periodista sus datos y en qué se basa para creer que son ciertos. Si una pieza clave de la información procede de una fuente interesada, es bueno hacérselo explícito al lector para que sepa que se encuentra ante una información posiblemente sesgada. Si, por ejemplo, hace un balance de la guerra y va a citar a un funcionario del Ministerio de Defensa diciendo que el ejército le va ganando a la guerrilla, es bueno decir que esta información fue aportada por un funcionario del sector defensa, para que el lector decida si le cree o no.

Según ese pacto ha de someter a cada fuente a un test de veracidad. Kovach y Rosenstiel en “Los elementos del Periodismo” hablan de la importancia de una edición escéptica. Su propuesta consiste en valorar una noticia frase por frase, declaración por declaración, preguntándose: ¿cómo hemos sabido esto? ¿Por qué debería el lector creer esto otro? ¿Qué suposiciones oculta esta frase? La fuente que mienta debe ser tratada con más cautela la próxima vez. Algunos periodistas revelan la fuente que mintió pues el pacto de confidencialidad supone la veracidad de la información.

Juanita León: La relación entre los periodistas y sus fuentes. Proyecto Antonio Nariño, Bogotá, 2004, p. 20.


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