Leo y difundo: Britto, en nada bruto

SILVIO ORTA CABRERA

DESDE CUMANÁ.- En entrevista reciente tuvimos delante de nuestros ojos, que claros y sin vista quedaron, a Luis Britto García, narrador, dramaturgo, ensayista, dibujante, explorador submarino, en dos oportunidades ganador del premio Casa de las Américas y otros muchos galardones. ¡Qué envidia!

Supe de Britto García hacia fines del 59, creo, en la querida UCV tan asediada hoy por el terror revolucionario, ¿verdad, Luis? Tú estudiabas Derecho y en donde esa Facultad se une con Humanidades, cada semana colgabas un literalmente encadenado mural.

Amontonados ante los ahuecados bloques de la pared divisoria, aguardábamos para gozar tus rebeldes textos, tus sabrosos juegos de palabra, a más de tus afilados dibujos y caricaturas.

Un todo en que sobresalían críticas a la universidad misma, la autónoma y plural, sátiras para Copei, punzadas contra el betancurismo.

Nos topamos luego en los 70. Asistimos a dos o tres reuniones relacionadas con proyectos del masismo naciente en las que inventabas divertimentos, como el de enlazar entre sí las corbatas para hacer girar la rueda polícroma y marear el fastidio. ¡Contigo, Britto, en nada bruto, volvíamos al liceo a hacerle burlas al profesor!

Ahora me reencontré con el intelectual de posición política obrada a lo largo de varias décadas, calzando una causa revolucionaria que “no tiene horma”, pues “la va formando el pie”. Con tales conceptos respondes a la cuestión inicial de esa entrevista en el odioso El Nacional del domingo 21.

Viéndote allí, pude comprobar en risa propia que tu chispa está vivita y coleando. Te juro que ante esa horma compuse una sonrisa y luego, al ver como te iba llevando a meter la pata, no paré de reír incluso hasta. después de reconocer una cálida humedad mojando el pantalón.

No me reía de ti. Me hacía reír la horma. Además, qué hacer si de seguidas, a la pregunta acerca de si es esta la revolución que esperabas, recurres, inefable, a un pospretérito sabio, un condicional semánticamente resbaladizo, y te mandas con que “Podría ser el principio de la que esperaba”.

Lo dices cuando ya el Britto, en nada bruto, habría advertido, más rápido que quickly, lo tan falso que suena eso al contrastarlo con la tragedia diaria del antepospretérito corrompido que se pretende futuro.

Es decir, el fenómeno –en hablando de vacas con cinco patas– al que llaman “socialismo del S XXI”. De allí que tu magistral elusión quedará para la historia como embotada sevicia o frase servicial sólo a los fines del falso “socialismo».

Y seguiste bromeando. La carcajada reinapepiada ocurrió en el instante en que “¿Conoce Chávez de marxismo?”, te pregunta el periodista, y tú, Britto, en nada bruto, respondiste “Bastante”.

De nuevo sin significar nada. “Bastante”, dijiste, porque el intelectual no debe faltar a la Verdad, pero el explorador submarino debería saber que no puede sumergírsela tan por debajo de la acuosa mentira, pues en el ascenso se le morirá entre sus manos. ¡Lástima! Nada qué envidiar.

http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=325554


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