Gandhi es uno de los mitos fundacionales de la democracia en La India. Su imagen está en todos lados: en los edificios públicos, en los billetes, en muchos de los souvenirs que los turistas pueden llevarse a sus países de origen. Sin embargo, como todo símbolo cohesionador de identidad nacional, es bien poco lo que sus valores influyen en la real politik de La India de hoy en día. Con más de mil millones de habitantes, y siendo la treceava economía a nivel mundial, el país intenta a toda costa estar dentro de los diez primeros en los pocos años, mostrando números macroeconómicos positivos, a pesar de que este singular status se realice a costa de la pobreza de millones de personas. Efectivamente, hoy en día existen más de 250 millones de personas pobres en La India, la cual continúa siendo gobernada por un férreo sistema de castas que excluye a 140 millones de hombres, mujeres y niños/as.
En este contexto, uno siente diferentes sensaciones acerca del significado de las enseñanzas del Mahatma, por decirlo elegantemente. Si bien continua siendo una figura de referencia en la lucha contra el colonialismo y el respeto a los animales, y en la puesta en práctica de estrategias como la no violencia, el boicot y la no cooperación, con una filosofía que pone énfasis en diferentes aspectos espirituales; también es igual de cierto que Gandhi promocionó formas sociales patriarcales, que ponían en un triste lugar la figura de la mujer, tuvo una actitud ambigua acerca de la discriminación del sistema de castas, además de una visión sobre la estoicidad y el no apego a las cosas materiales que, en ocasiones, era una mirada displicente acerca de la pobreza realmente existente.
Para resumir mis sentimientos actuales sobre el Mahatma, subjetividad importante en la blogósfera: antes de conocer La India era más gandhiano que hoy.







no era lo q queria encontrar pero esta bn
gracias por la pagina