El cine es increíble, te cuenta historia fabulosas y te hace meterte en personajes polifacéticos, en los que te proyectas. Ultimamente voy menos al cine, por diferentes razones que no vienen al caso. Sin embargo, exponencialmente he aumentado mi colección de películas piratas las cuales, valga el dato, compro a un excelente precio al frente de la estación del Metro La Hoyada. Parapeteados, detrás de unos puestos de ropa, se encuentran laberínticos pasillos, con nombres de las parroquias de Caracas, en donde si se sortea el calor, las cajas y el gentío, se pueden conseguir películas clásicas a precios super-solidarios.
«Storm Warning» fue una de las últimas que compré, en uno de los puestos especializados en clásicos y en Serie B, en donde he gastado parte de mi salario de los últimos meses. La peli es una producción de 1951, dirigida por Stuart Heisler y protagonizada por Ginger Rogers, Doris Day y Ronald Reagan. La historia es simple pero efectiva, una chica que va a visitar a su hermana a un pueblo, y es testigo de un asesinato por parte del Ku Klux Klanx, lo cual, para no contar mas de la cuenta, la sumerge en un dilema moral sobre testificar o no lo que observó. La película se desarrolla con excelente ritmo, alejándose del típico final feliz en el que de la nada, los anodinos ciudadanos trascienden de si mismos para convertirse en héroes. A todo esto lo ayuda una buena fotografía y un muy versatil manejo de la cámara, además del hecho de que la filmación en blanco y negro le proporciona un «charm» insustituible.
Además, aluciné con el hecho de disfrutar la actuación de un joven Ronald Reagan haciendo el papel de fiscal del condado, que contra viento y marea intenta que la verdad y la justicia salga a flote, condenándolo al ostracismo y la soledad. Es como ver a Bush actuando de activista antiglobalización, o a Fidel Castro de poeta homosexual. Absolutamente im-per-di-ble.
