Apuntes de “El poder de las redes” de David de Ugarte

redes
Si de las redes que hablamos son las que forman las personas al relacionarse unas con otras, la sociedad siempre fue una red. Y si hablamos de movimientos de activistas también estuvieron siempre ahí, relacionándose unos con otros en una especie de universo hiperactivo y paralelo. Hay dos elementos nuevos relacionados con esta cuestión. Internet y la nueva esfera social que pone en contacto a millones de personas cada día. Por otro la aparición de una amplia literatura sobre redes aplicada a todos los campos, desde la Física o la Biología hasta la Economía, con toda su secuela de libros de divulgación, aplicaciones al marketing u juego publicitarios. Y además, estan toda la serie de movimientos que nadie sabe como clasificar.


La clave para poder explicar la gran mayoría de los nuevos fenómenos sociales y políticos a los que nos enfrentamos consiste en entender la diferencia entre un mundo en el que la información se distribuye en una red descentralizada y otro en el que lo hace en una red distribuida.

La capacidad para transmitir es la capacidad para unir voluntades, para convocar, para actuar. La capacidad para transmitir es una condición previa a la acción política. Y en toda estructura descentralizada está concentrada, en realidad, en unos pocos nodos.

En las redes distribuidas, por definición, nadie depende de nadie en exclusiva para poder alcanzar a otro con su mensaje. No hay filtros únicos. En ambos tipos de red “todo conecta con todo”, pero en las distribuidas la diferencia está en que un emisor cualquiera no tiene que pasar necesariamente y siempre por los mismos para poder llegar a otros.

Lo que define a una red distribuida es que todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores. En este sentido toda red distribuida es una red de iguales, aunque haya nodos más conectados que otros. Pero lo importante es que en un sistema aís la toma de decisiones no es binaría, “sí” o “no”. Es “en mayor o menor medida”. Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Esto hace imposible que la mayoría decida sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión. .

En las redes no existe “dirección” en el sentido tradicional y en su interior surgen grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define. Estos grupos son los netócratas de cada red, sus líderes en cierto sentido, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red o parte de ella, a la hora de proponer acciones comunes.

La lógica de la información distribuida, presente en las primeras comunidades de desarrollo del software libre, ha llegado al terreno de la información general y construcción de opinión pública, teniendo como clave las bitácoras o blogs. Los blogs son sistemas personales, automáticos y sencillos de publicación que al extenderse han permitido el nacimiento del primer gran medio de comunicación distribuido en la historia: la blogosfera, un entorno informativo en el que se reproducen los presupuestos, las condiciones y los resultados del mundo de las redes distribuidas. En los blogs la vida personal del autor no se separa de la información general y la opinión. Y esa no separación entre vida, trabajo e ideas es una traducción de la ética hacker, una negación práctica de la división del trabajo propia de las redes jerárquicas descentralizadas. La blogósfera es un medio totalmente desmonetarizado. El sistema de incentivos que lo sostiene –el prestigio por ejemplo- es similar al del software libre. La blogosfera elimina la separación emisor/receptor debido a que es una red distribuida en donde todos pueden publicar y su potencia reside en que desaparece la posibilidad de filtro. La blogósfera representa el primer medio global de comunicación distribuida y reproduce todas las categorías de la “etica hacker”.

En la nueva estructura reticular de la información el centro del periodismo ya no está en la redacción, en el paso de la información de hecho a noticia, sino en la selección de fuentes que están, de todas formas, inmediata y directamente disponible al lector. Lo importante ahora es la interpretación y el análisis.

Ayudar a la formación de redes sociales mediante campañas es la estrategia de los revolucionarios del nuevo siglo. Tras toda la experiencia de los nuevos movimientos sociales, el blog debe ser visto, también, no sólo como un medio de comunicación distribuido, sino como una nueva forma de organización política que nace espontáneamente dentro de las redes de información distribuida y en la que los individuos viven y representan vidas no separadas, vidas donde lo político, lo laboral, lo personal no está categorizado y contingentado… La clave de las redes distribuidas es su identidad, en la existencia de un espíritu común que los netócratas modulan a través de mensajes públicos.

La tecnología importa, sí, pero supeditada a la forma organizativa que se adopta o desarrolla. Hoy la forma emergente de organización es la red. En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, coordinándose espontáneamente en red, el conflicto es “multicanal”. Se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un “orden espontáneo” (el “swarming”) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos. Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. En la identidad red “la doctrina común es tan importante como la tecnología”.

El conflicto en la sociedad red es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades “ya saben lo que tienen que hacer” y saben que “tienen que comunicarse entre sí no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella y, sobre todo, a través de ella”. ¿Cómo organizar acciones en un mundo de redes distribuidas? En primer lugar renunciando a organizar. Los movimientos surgen por autoagregación espontánea, así que planificar qué va a hacer quién y cuándo no tiene ningún sentido, porque no sabremos el qué hasta que el quién haya actuado.

El ciberactivismo hoy se basa en desarrollar tres caminos, empoderando a la gente:
1) Discurso: El ciberactivismo con éxito tiene mucho de profecía autocumplida. Los nuevos discursos parten del empoderamiento de la gente, de relatos de individuos o pequeños grupos con causa que transforman la realidad con voluntad, imaginación e ingenio. Son los nuevos mitos, que dan rangos o cauces de una cierta manera de mirar el mundo de un cierto estilo de vida que será el verdadero aglutinante en la red, con un fuerte componente identitario que facilita la comunicación entre pares desconocidos sin que sea necesaria la mediación de un centro.
2) Herramientas: Se reitera en el mito de hagalo usted mismo. La idea es desarrolla herramientas y déjalas a disposición pública. Ya habrá quien sepa que hacer con ellas.
3) Visibilidad: Las herramientas tienen que estar pensadas para que la gente, mediante pequeños gestos, pueda reconocerse en otros como ellos. La visibilidad del disenso y la ruptura de la pasividad es la culminación de la estrategia de empoderamiento.

El discurso ciberactivista es una lírica. Es la representación en relato de un ethos particular, de una manera de vivir que se plantea como opción entre otras, que no busca anular el campo a las otras ni negarlas. La lírica invita a sumarse sin diluirse, busca la conversación, no la adhesión. Se trata de una opción etica frente a la dimensión excluyente, sacrifical y de confrontación que irremediablemente plantea la épica. Lo épico va indisolublemente ligado al amor a los demás como abstracto. La solución que aporta el héroe es totalizadora, y pasa por encima de cada uno como forma de resolver el todo. La lírica parte de la humildad del uno entre muchos, del amor y lo concreto, de la persona asumiéndose y proyectándose hacia todos desde el reconocimiento de la diferencia propia y la de cada uno de los demás. Su acción y su relato no pretenden ser el cierre de nada sino una parte de la gran fiesta de su propia vida. Una fiesta con puertas abiertas. Por eso la lírica abre una conversación, y en ella caben tanto la inclusión como un irónico distanciamiento, pero no la excomunión. En la épica sólo cabe la adhesión o la exclusión, pues sólo habla el héroe, hijo del Dios de un logos (razón y palabra) que no reconoce otra verdad que la suya propia. La lírica de las redes es un canto del goce, de la felicidad provocada por el cambio. Es una lírica rebelde en el sentido en el que la rebeldía se incorpora a la teoría de redes sociales: al cantar la felicidad producida por el cambio, por la innovación, al aumentar la expectativa del premio a recibir a quien se una, invita a reducir el umbral de rebeldía del oyente impulsando la extensión de nuevos comportamientos y precisamente por ello la cohesión social. Frente a la épica del conquistador, del combatiente, que prefigura una sociedad de sacrificio y conquista, de individuos sufrientes en pos de un plus ultra, de una victoria final que de sentido a la Pasión sufrida, la lírica de la innovación social se parece más bien al apasionado relato del naturalista que vive un descubrimiento permanente y progresivo, que sabe el más allá infinito y valora el recorrido en si mismo, como una obra completa, como una reinvención permanente, como una resurrección gozosa.

Desde la mirada y la práctica de las redes, el individuo es una abstracción aberrante. No somos individuos, somos personas definidas no sólo por un ser, sino por un conjunto de relaciones, de conversaciones y expectativas que configuran una existencia. El esfuerzo épico es el esfuerzo por obtener una identidad coherente sobre la confrontación, por hacer enemigo de todos lo que es enemigo de uno. Por eso la épica simplifica y homogeneiza. Pero la lírica nos dice que no reside nuestra identidad en lo que es, sino en lo que vemos posible alcanzar, en la felicidad del siguiente cambio, de la siguiente mejora posible. Invita a definirnos sobre el siguiente paso, a llevar la bandera cada cual de nuestro propio curso. Invita a hacer un camino, cada cual el suyo, no a aceptar un único camino.

La épica ve lo colectivo como organización, como molde, como ejército, como resultado de un plan o una voluntad trágica. La lítica relata lo colectivo desde lo comun, como la imagen resultante de un rehacerse de prácticas, de experimentos, de juegos.

En la épica, el poder emerge como resultado de la batalla. Tras ella queda el vacío o un nuevo ciclo fractal de guerra a nueva escala. Del relato lírico, el poder emerge como consenso, como resultante colectiva de un experimento testado por muchos, de un camino que descubre un hito por el que pasa, para muchos, el camino de construir una existencia arrebatada por el cambio. El poder del lítico emerge de su capacidad para generar nuevos consensos, de diseñar nuevos juegos nuevas experiencias que muchos o todos en una red consideren como mejora, como fuente de felicidad para cada uno.

Una ciberturba es “la culminación en movilización en la calle de un número relevante de personas de un proceso de discusión social llevado a cabo por medios electrónicos de comunicación y publicación personales en el que se rompe la división entre ciberactivistas y movilizados”.

La idea central es que es la red social en su conjunto la que practica y hace crecer el ciberactivismo, a diferencia de movimientos anteriores que mantenían la división ciberactivistas/base social. Una de las características de las ciberturbas es que es imposible en ellas encontrar un “organizador”, un “grupo dinamizador” responsable y estable. Encontraremos, en cambio, “propositores” originales que en el curso de la movilización tienden a disolverse en el propio movimiento. Al no existir una institución –partido, sindicato, colectivo- que convoque a las movilizaciones no se puede escenificar un acuerdo o una negociación. Las ciberturbas nacen en la periferia de las redes informativas, no en su centro.

El físico Ducan Watts ha sugerido que las innovaciones no se generan en el núcleo sino en la periferia donde los capos gestores de información están demasiado ocupados para mirar. Pequeños sucesos repercuten a través de oscuros lugares por casualidad y encuentros fortuitos, disparando una multitud de decisiones individuales, cada una de ellas tomada sin una planificación tras de sí, y convirtiéndose por agregación en un suceso no anticipable por nadie, ni siquiera por los propios actores. Por tanto, el centro emerge como consecuencia del propio suceso.

El ciberactivismo no es una técnica sino una estrategia. El Ciberactivismo persigue el cambio de la agenda pública, la inclusión de un nuevo tema en el orden del día de la gran discusión social, mediante la difusión de un determinado mensaje y su extensión mediante el “boca a boca” multiplicado por los medios de comunicación y publicación electrónica personal.

Existen dos formas de estrategia ciberactivista. La primera es la lógica de la campaña: construir un centro, proponer acciones y difundir la idea. La segunda es iniciar un swarming, un gran debate social distribuido de consecuencias de entrada imprevisibles. Ambas estrategias requieren formas de comunicación muy diferenciadas. En la primera proponemos, al modo del activismo tradicional, un tema, un antagonista, unas medidas a defender y una forma de movilizarse. La gente es invitada a adherirse, no a diseñar la campaña. En la segunda abrimos un tema y esperamos a que “se caliente” en el proceso deliberativo hasta desembocar espontáneamente en una ciberturba o un nuevo consenso social. Existe una renuncia de partida al control de las formas que en cada fase tome el proceso y la posibilidad incluso de abortarlo, porque si intentamos centralizar lo distribuido, si pretendemos quedar como tutores del proceso de debate que abrimos, únicamente conseguiremos inhibirlo y al final no tendremos propuestas claras a la que la gente pueda adherirse.

La diferencia fundamental entre los dos modelos es la existencia o no de un nodo dinamizador a lo largo de todo el proceso. Si tan sólo queremos iniciar, prender, un proceso de debate tendremos que argumentar, señalar, escribir y promocionar lo escrito. Si podemos, hacer actos presenciales y relatar los que hacen otros, animando a quien podamos a escribir y opinar sobre el tema. Cuanto menos universal sea la percepción de que el motor es un hecho de alguna manera “indignante” más lento será el proceso y menos probable que surja espontáneamente por mucho que lo estemos animando.

El modelo de ciberactivismo más frecuente es el que busca la adhesión a una campaña cuyos objetivos y medios han sido diseñados estratégicamente a priori por un nodo organizador. Hace falta ante todo un por qué, un qué y un a quién?. Por qué hay que movilizarse, qué hay que vindicar en respuesta y frente a quién hay que hacerlo.

Esto obliga a su vez a cuidar una serie de elementos en la información:
– Documentación: Debemos partir de una información exhaustiva, recoger todos los argumentos a favor y en contra de nuestra postura y ponerlos a disposición pública.
– Discurso: Debemos resumir en dos líneas por qué una persona normal debería movilizarse. Hay que ser muy claros en todos los mensajes, maximizar la transferencia de información. Tendremos que conseguir que, siendo corto y claro, sea lo suficientemente matizado como para que no sea panfletario ni una proclama del fin del mundo. El mensaje apocalíptico es una falsa tentación.
– Elegir los destinatarios últimos de la acción: ¿Qué institución tiene la responsabilidad de lo que reivindica una campaña? ¿A quién mostrarán los adherentes su descontento? ¿A quién trataremos de convencer con nuestros argumentos? ¿Qué pretendemos de aquel o aquellos a los que nos dirijamos?
– Diseño de herramientas: Las herramientas son fundamentales y hay que facilitar que cada persona que entre en relación con la campaña pueda reproducirlas en su cluster, en su red social, sin mediación de nadie. Es importante que los logos y demás lo sean de la campaña, no del grupo, la empresa o el blog desde donde lo lancemos. De este modo favorecemos que otros nodos asuman la campaña como propia. De entrada todos los nodos, todas las subredes interesan, no temamos que la campaña sea co-firmada por muchos.
– Visibilidad: Se trata de que cada nodo aporte algo para mejorar la visibilidad de la campaña, descubriendo que su agenda, sus contactos, su red social personal, al agregarse a la de los demás, forma un potente medio de comunicación y un formidable instrumento de acción colectiva sin mediaciones.

Los blogs
La potencia de los blogs nace de generar relatos materializados de un estilo de vida, donde el proyecto se vive en primera persona como algo gozoso, creativo, divertido y pleno, prefigurando el modo de vida por el que se lucha y la libertad que se anhela en el estilo de vida que se describe. La gente se adhiere a una manera de vivir, a una apuesta por la vida.

Un blog es un proyecto vital que gana nuestra confianza no sólo por lo que dice, sino porque nos relata también el contexto de quien lo dice, dándole humanidad y lógica a una evolución en la que la confianza se pone por ambas partes: lectores y bloggers, por lo que lo biográfico es un componente esencial de los blogs.

Por esta razón pasamos de un modelo centralizado a un modelo descentralizado de bitácoras de socios que federan en común sólo los post de una determinada categoría pero dejan abierto las claves, día a día, de su propia evolución, el relato de su vida cotidiana, en su blog personal.

Reiteramos una serie de ideas:

1) El mundo, impulsado por el cambio tecnológico, está cambiando la forma de la red en la que se transmite la información

2) Si la estructura de la información –y por tanto del poder- tomaba hasta ahora una forma “descentralizada” –con poderes “jerárquicos” e instituciones y personas con “poder de filtro”-, tecnologías como Internet impulsan a que tome cada vez más una forma “distribuida” en la que cualquiera puede, potencialmente, encontrarse, reconocerse y comunicarse con cualquiera

3) Este mundo distribuido está dando a luz un medio de comunicación a su imagen y semejanza: la blogosfera, el conjunto de herramientas online de publicación y comunicación personal.

4) En conjunto este medio de comunicación puede, en partes cada vez mayores del globo y no precisamente de forma más espectacular en los países más desarrollados, cambiar la agenda pública, elevar a tema de debate social cuestiones que los medios tradicionales no consideraban o filtraban. Un blog no es un medio pero el conjunto de blogs lo es.

5) El ciberactivismo es una estrategia para formar coaliciones temporales de personas que utilizando herramientas de esa red generan la masa crítica suficiente de información y debate como para que el debate trascienda a la blogosfera y salga a la calle o se modifique de forma perceptible el comportamiento de un número amplio de personas.

6) En un mundo así cualquiera que quiera difundir una idea lo más ampliamente posible, está abocado al ciberactivismo, es decir, a comunicar pensando en la forma en que otros retransmitan su idea a otros que a la vez hagan lo mismo con otros en una cadena lo más amplia posible.

Vivir y comunicar en red supone previamente aceptar y vivir en diversidad. De alguna manera llegar a la red es ser colonos en un nuevo mundo. Un nuevo mundo en el que no cabe aproximarse desde la lógica de conquista, la explotación o la ocupación.

La red se define como un conjunto de nodos (también llamados puntos o vértices) que en análisis social representan a los actores de la red, unidos por líneas que representan la relación o relaciones que les unen.

Queremos conocer la “centralidad” de un nodo en la red, medir hasta qué punto es un conector valioso para el conjunto. Por supuesto una medida sería el grado nodal, el número de nodos con los que se conecta. Pero un nodo puede estar muy conectado en una subred y sin embargo no ser clave para la red en su conjunto.

Tomemos otras medidas: la cercanía y el grado de intermediación. La cercanía es la suma de las distancias que separan a un nodo del resto de nodos en la red; aproxima su peso, su capacidad para llegar en pocos pasos a cualquiera. La intermediación es una medida del número de veces que un nodo aparece en el camino más corto entre otros dos nodos. La intermediación nos da una aproximación al peso como conector del nodo, su importancia cara a que la red se mantenga unida.

Duncan Watts: En vez de entender las redes como meros conductos a través de los cuales la influencia se propaga según sus propias reglas, han tratado a las propias redes como una representación directa de la influencia. Pero, ¿qué pasa si no hay un centro? ¿Qué pasa si hay muchos “centros” no necesariamente coordinados ni incluso del “mismo lado”? ¿Qué pasa si hay muchos “centros” no necesariamente coordinados ni incluso del “mismo lado”? ¿Qué pasa si las innovaciones importantes no se generan en el núcleo sino en la periferia donde los capos gestores de información están demasiado ocupados para mirar? ¿Qué pasa si pequeños sucesos repercuten a través de oscuros lugares por casualidad y encuentros fortuitos, disparando una multitud de decisiones individuales, cada una de ellas tomada sin una planificación tras de sí, y convirtiéndose por agregación en un suceso no anticipable por nadie, ni siquiera los propios actores? En estos casos, la centralidad en la red de los individuos o cualquier centralidad de cualquier tipo nos dirá poco sobre el resultado, porque el centro emerge como consecuencia del propio suceso”.

Podríamos definir “influencia” como la probabilidad asociada a un nodo de transmitir o impedir la transmisión de nuevas ideas o pautas de comportamiento en la red. En este marco, la instantánea de la red en un momento dado sólo puede referir una información parcial y a menudo confudirnos sobre las tendencias y los flujos que más pueden interesarnos en el análisis: la propagación (de info en la red) y la transformación (de los vínculos que le dan forma).

En las redes existe el fenómeno del “clustering”: la tendencia que tienen dos conocidos comunes a un tercer a conocerse entre sí, o la tendencia a que dos nodos conectados a través de un tercero se conecten directamente entre sí.

Mark Granovetter realizó un estudio sobre dos comunidades bostonianas que se movilizaban frente a las consecuencias del crecimiento urbano. El mismo arrojó que la coordinación social dependía, a la hora de la verdad, no tanto de los vínculos fuertes como las relaciones familiares, de amistad o de cuadrilla, como de los vínculos establecidos con anterioridad con otros actores con los que hasta entonces habían tenido poco o ningún contacto. Se llamó a este fenómeno “la fuerza de los vínculos débiles”. En una red las claves pueden estar justamente en aquellos lazos que, en un análisis estático parecen menos relvantes. Los límites de la propagación vienen determinados por vínculos débiles, poco llamativos, difícilmente detectables. Por ello, los vínculos que unen a los hubs (los verdaderos conectores) entre sí y con las redes que conectan probablemente serán también “débiles”.

Los conectores cumplen una función social: minimizan los caminos entre los nodos. Surgen en todas las redes que crecen por agregación de nodos y en las que los propios nodos pueden determinar a quién se vinculan. Los conectores surgen, por tanto, a consecuencia de los intereses y la estrategia de vinculación de los propios nodos de la red, en especial de los “recién llegados”. Los hubs no sólo son actores pasivos, buscan no perder vínculos que los hagan descender en el escalafon de la red, por lo que aceptan todos los enlaces. Son actores no controvertidos, simpáticos a todos, y por lo mismo su agenda estará hecha fundamentalmente de vínculos débiles. Ellos saben que su peso en la comunidad deriva de su función de interconector y su objetivo es interconectar para mantener su estatus en una red siempre en crecimiento, siempre cambiante. Por ello, su estrategia de propagación será normalmente pasiva. Pasarán la mayor de las veces la info sin más, pues no tienen otro interés que su consolidación. En realidad los conectores son “usados” por los dinamizadores de la red que normalmente no son hubs, sino actores “periféricos”.

El carácter de los vínculos determinará los límites de la propagación dependiendo de lo que esos vínculos signifiquen socialmente. Dos arquitecturas de red iguales pueden llevarnos a resultados de propagación muy diferentes aunque los actores sigan estrategias similares.

Hay quien intenta explicar como las pautas de comportamiento agregado surgen espontáneamente de muchas decisiones descentralizadas individualmente. SE parte de la idea de que los individuos obtienen un refuerzo social, un beneficio en términos de consideración, por el hecho de seguir un comportamiento socialmente aceptado en su entorno cercano (en su cluster o subred). Hay umbrales a partir de los cuales el entorno hace que sea rentable modificar el propio comportamiento. Como estos umbrales se definen a partir del entorno, las distintas formas de la red influyen en el comportamiento de los nodos.

Los actores quieren actuar de un modo determinado, tienen deseos para sí y para el resultado agregado en su grupo, por lo que quieren ver esas acciones socialmente aceptadas. En esta idea, el umbral en el que el comportamiento cambia pasa a tener un significado completamente distinto se transforma en un “umbral de rebeldía”, que representa cuántos a mi alrededor tienen que actuar como a mí me gustaría actuar para que yo pueda cambiar mi pauta de comportamiento sin sentirme socialmente rechazado.

Lo que se transforma en las redes es el “discurso dominante” y que los actores tienen deseo de transmitir un discurso u otro, abriendo o cerrando sus vínculos en función de su aceptabilidad por el entorno inmediato. Los cambios en clusters aparentemente irrelevantes acaban dando pie a transformaciones globales. Actitudes larvadas bajo los umbrales de aceptación social se van traduciendo en pequeñas modificaciones de la red hasta que súbitamente, al cruzarse el umbral de un individuo en el que no habíamos reparado, se transforma el cluster entero y emerge un cambio en cadena que puede acabar modificando las correlaciones de fuerza del discurso social entre las distintas subredes. Si el discurso analizado es político y el sistema de toma de decisiones democrático, el modelo nos explicará por ejemplo cómo pequeños cambios en grupos determinados o la aparición de nuevos grupos acaban generando cambios de mayorías sociales. Dicho de otro modo, cómo la influencia (que es lo que hablamos en redes) se transforma en poder.

Conceptos clave son los de conocimiento mutuo (un nodo conoce el umbral de los nodos con los que se conecta) y conocimiento común (todos los nodos de un cluster conocen los umbrales de los demás).


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