Esperar con ansia los capítulos semanales de La Dimensión Desconocida forma parte del archivo afectivo de muchos de los «adultos contemporáneos» de hoy. Para muchos, entre los que me incluyo, fue una de las primeras incursiones en el género de la ciencia ficción. Y si bien tuve el privilegio de ver en su tiempo el remake producido en los ochentas, en aquellos días también pude tener la dicha de mirar algunos de los capítulos de la serie original, fechada en la década de los 60´s y creada por Rod Serling, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que comprendió que la fuerza del género radicaba en basarse en elementos políticos y sociales reales, caracterizados en situaciones y personajes aparentemente ficticios. Si bien el total de 156 capítulos, repartidos en 5 temporadas, se emitieron en pleno éxtasis de la Guerra Fría, y algunos de sus spots hacen gala de un anticomunismo evidente, tampoco deja de ser cierto que la serie creó un género que ha sido repetido reiteradamente, y registró algunos momentos memorables en la historia de la televisión, en un formato atractivo y cuasiadictivo. Eso, como ya lo dijo otro, es saber hacer productos para la pantalla chica.
Si usted, como yo, no posee una suscripción a la televisión por cable puede agenciarse las temporadas clásicas de los 60´s en conveniente -y barato- formato DVD pirata, con la traducción mexicana original. Si me pregunta y vive en Caracas, puede irse hasta la estación del Metro La Hoyada y saliendo por la puerta que da al terminal de autobuses, se encontrará un mercado de buhoneros con lo más granado de la filmografía mundial, entre ellas, Dimensión Desconocida, en su versión clásica de los 60´s y su formato moderno de los 90´s, cuya canción de apertura, el conocido turirurituriruri, es revisitado por la banda Korn.
De youtube les incrusto uno de mis tantos capítulos favoritos, llamado «Juego de sombras».
Pd: ¿Ustedes se imaginan algo análogo en la televisión soviética de la época?
