Corría el año de 2004 y dábamos nuestros primeros pininos en la Maria Teresa Toro. Indalá, recién adoptada de Aproa, olía los rincones para reconocerlos y hacerlos suyos. En su camino al aprendizaje, una buena tarde decidió probar la resistencia de un estante de vinilos. Justo los de Guts Pie Earshot fueron presa del frenesí de sus garras. Aquellos acetatos, inconseguibles, hoy ruedan libres por la internet.
En desquite, comparto el disco Wait, que tras una portada de dudosa calidad estética, escondía a una banda punk y experimental alemana, cuyas canciones incorporaban el chelo, el contrabajo y una dulce voz femenina. El underground es así, a veces te da sorpresas.

